BLACK
MIRROR
✦ Nombre: Lucien Hendrix.
✦ Edad: 18 años.
✦ Historia: La familia Hendrix estaba únicamente conformada por mujeres desde hacía varias generaciones. Lucien, siendo fruto de un encuentro esporádico, nunca conoció a su padre, y lo mismo sucedió con el padre de su madre décadas atrás, con su abuela antes de eso, y la lista seguía y seguía. Su madre pues, joven, artista, y extremadamente hermosa, trató de salir adelante económicamente por su cuenta, pero no corrían buenos tiempos para los pintores. De este modo, madre e hijo se vieron sumidos en una profunda crisis financiera que acabó llevándose consigo la salud de la mujer y la inocencia del niño. Dada al alcohol en cuerpo y alma, la madre de Lucien frecuentaba todo tipo de escabrosos bares, camas desconocidas y callejones en un desesperado intento de evadirse y ganarse la vida al mismo tiempo. Sin ese gran pilar en la vida de todo niño corriente, Lu tuvo que aprender a cuidar de sí mismo a muy temprana edad. La vida del muchacho era ya un caos durante su niñez, pero los verdaderos problemas llegaron con la adolescencia. Siguiendo los pasos de su madre, buscó refugio en todo tipo de sustancias, abrumado por el asfixiante cúmulo de emociones que le perseguía allá a donde iba. Con el tiempo aprendió a bloquearlas a base de fuerza, a mantenerlas bajo un mínimo control con alguna “ayudita”, pero (aunque en menor grado) seguían ahí. Vivía prácticamente ebrio, de aquí para allá como un alma en pena y sin dueño, tan alejado de las emociones como le era posible. No fue hasta los 18 años, tras la muerte de la madre de Lucien, que el chico se vio en la necesidad de buscar algún trabajo para salir adelante. Ahora es un empleado en una fábrica de envasados y ha podido costearse un cuchitril subterráneo, aunque pasa la mayor parte del tiempo armando jaleo en las calles de Washington. Cabrear a las fuerzas de la policía es su hobbie favorito, pues seguir la corriente de lo que dicta la norma nunca se le ha dado bien.
✦ Personalidad: Lucien, ante todo, es un chico sensible. Como el manojo de emociones que es, se altera muy fácilmente en todos las acepciones de la palabra. Tan rápido como va, vuelve, y es un torbellino tan impulsivo como impredecible. Al contrario de lo que uno pensaría, le cuesta muchísimo confiar en las personas, y si bien disfruta de su compañía, rara vez les deja ver su faceta más privada. Su naturaleza empática choca con su independencia autoinfligida más veces que menos, resultando en una personalidad contradictoria y ambigua. Lucien es un apasionado, aunque cree más en las relaciones físicas que en las románticas. Su ecléctica vida le ha convertido en un joven de lo más estrambótico y elocuente, conversar con él es confuso pero nunca aburrido.
✦ FC: Ethan Cutkosky
ESTADO: Ocupado


✦ Nombre: Hunter Andrews
✦ Edad: 18 años
✦ Historia: Con la ruina financiera característica del momento, el padre de Hunter abandonó a la fuerza su vida cómoda en la gran ciudad y buscó un nuevo lugar donde vivir. Hunter se crió, pues, en los vecindarios subterráneos, bajo la tutela de su padre, ahora cajero en una gasolinera 24 horas y casi siempre ausente, no por elección sino por necesidad. Debido a esto, Hunter pasó más tiempo en casa de la vecina, la señora Coventry, que en su propia casa. La señora Coventry creía más en la voluntad de Dios que en la utilidad de las vacunas, una lamentable decisión, teniendo en cuenta las numerosas veces que su hija Sam tropezaba con alambres de espino oxidados. Ambas jóvenes crecieron juntas e inseparables en una zona donde las siluetas humanas dibujadas en el pavimento era referido por los vecinos como “lo habitual”. Formaban parte de una estereotípica pandilla, conformada por Sam, los hijos de miss Wallis, inquilina del bungalow ruinoso de enfrente, de nombres Joe y Quinta, y ella misma; con una tardía inserción al grupo de Lavinia. Nadie tenía la menor idea de dónde había salido aquella joven de pantalones holgados y gorra de turista, pero no era algo que les quitara el sueño a ninguno de ellos. Si bien no eran conocidos en el barrio por su buen comportamiento, los encantos de Hunter siempre parecían conseguir sacar al grupo impune de todos los desastres que, más veces que menos, provocaban sus travesuras. Los años pasaban sin pena ni gloria para aquella panda de muchachos, pues al ser ellos los únicos jóvenes de la zona, no existían rivalidades. Aquella última muchacha, que respondía al nombre de Lavinia, resultó ser una convicta fugitiva. Cuando la policía le localizó tras mucho tiempo siguiéndole la pista, se abrió un tiroteo en la zona donde los muchachos estaban reunidos. Ella logró salir airosa, pero ni Joe ni Quinta corrieron su misma suerte; tragedia que la joven, a día de hoy, aún lleva a sus espaldas.
✦ Personalidad: Como una joven criada en la parte más dura de Nueva York. Hunter se las tuvo que ingeniar para no perder la cabeza (como es el caso, realmente, de su más afín compañera). Aprendió a defenderse, no solo de las palabras pronunciadas por escoria con la que muy a menudo se daba de bruces sino también físicamente. Como resultado, es una chica independiente, incontrolable, y que dice y hace, a fin de cuentas, lo que a ella más le conviene. De armas tomar, no dejará que nadie camine sobre ella y, debido a su carisma natural, tiene madera de líder. Esto, sin embargo, se vió fuertemente neutralizado por la experiencia que vivió, que ha derivado en un profundo temor a las armas y a las repercusiones que enfrentarse a las fuerzas del poder puede acarrearle a ella, pero sobretodo a sus seres queridos.
Tiene la norma de no salir con Joe’s ni Mike’s y una muy mala costumbre de mascar chicle a todas horas. Arquea las cejas constantemente y es sorprendentemente buena escalando verjas.
✦ FC: Amandla Stenberg.
ESTADO: Reservado

✦ Nombre: Wynona Griffin.
✦ Edad: 20 años.
✦ Historia: Wyn, la integrante más joven de los Griffin, nació en Philadelphia, en el seno de una buena familia. No hay acontecimientos destacables en su infancia, y parte de su adolescencia transcurrió con normalidad. Las cosas empezaron a cambiar para ella cuando descubrió que el novio de su hermana tenía una lengua viperina y las manos muy largas. Se hizo con una cámara de segunda mano para poder grabar sus peleas, después de que su hermana rechazara la ayuda que Wyn le ofreció. Las denuncias y las órdenes de alejamiento no parecían calar en la cabeza del acosador, y su hermana desarrolló una profunda paranoia que le llevó al suicidio meses después. Su familia no se lo tomó para nada bien, y el drama no tardó en abrir brechas entre sus progenitores. Tras el divorcio, ella y su padre se mudaron a Washington, cuando la joven tenía dieciséis años, para dejar atrás los malos tragos que habían vivido en su lugar natal. Fotografió todo el trayecto hasta su nueva casa y así dio comienzo a su pasión por la imagen. Desde aquel momento, ella y su cámara son uno, y le gusta llevarla a todas partes para documentar sus vivencias. Aprecia mucho más la vida después de lo que le sucedió a su hermana, y aunque no le gusta presumir de su riqueza, definitivamente no le gustaría cambiar posiciones con alguien en una peor situación económica.
✦ Personalidad: A simple vista, nadie definiría a Wyn como alguien dada al enfadado. Su armario está conformado por tonos pastel, y dedica mucho tiempo a cuidar su imagen; sin embargo, es de las personas más malhabladas que podrías echarte en cara, no tanto por grosería como por excedido entusiasmo. Defiende sus ideales a voz en grito y se exalta con rapidez. No tolera ningún tipo de abuso, y no le molesta saltar un par de dientes si alguien es irrespetuoso, con ella o con alguien más. Le resulta complicado hacer amigos, al haberse criado en círculos sociales donde dar una buena impresión era mucho más importante que establecer lazos reales, pero su estatus le ha dado acceso a una enorme lista de contactos poderosos dispuestos a hacerle un par de favores si utiliza el nombre de su familia; aunque prefiere no recurrir a él, le hace sentir culpable.
✦ FC: Pyper America
ESTADO: Libre

✦ Nombre: Tristan Craddock.
✦ Edad: 22 años.
✦ Historia: El más joven miembro de los Craddock, una humilde familia, siempre destacó por su valía. Sus padres hubieran preferido que Tristan poseyera una extraordinaria habilidad para el moldeado de arcilla, pues de nada les servía un hijo valiente a un matrimonio de artesanos. No obstante, su determinación era tal que nada pudieron hacer para impedir que el muchacho abandonara el nido con apenas once años, pusiera rumbo a la región vecina y se enlistara en las filas de los militares. Al no haber sido físicamente entrenado desde niño como la amplia mayoría y poseer una complexión menuda, muchos creyeron que Tristan no era ni sería un candidato apto, afirmaciones que el chico no tardó en desmentir. Se adaptó con facilidad a la vida militar y en apenas unos meses encabezaba la lista de los más brillantes cadetes. Tristan finalizó su formación a la temprana edad de 15 años y pronto su nombre estaba en boca de todos, tal fue la magnitud de su fama que le fue ofrecida la posibilidad de formar parte de la guardia presidencial. Generalmente, sólo los miembros de las familias más prestigiosas y de confianza accedían a puestos como aquel, la mayoría de ellos siendo reservados a los hijos de antiguos guardias. Aceptó gustosamente lo que a él le gustaba definir como su gran oportunidad, y con tan solo 16 años comenzó a servir en los edificios de más alto nivel de seguridad. Mantenía el contacto con su familia únicamente por cartas y videollamadas, viéndose obligado a forjar nuevos lazos en su entorno. Aunque no le fue complicado hacer amigos, su vida giraba (y gira) en torno a su deber como guardia y su mayor deseo es siempre asegurar el bien de sus gobernantes y las familias de estos.
✦ Personalidad: Tristan destaca sobretodo por su valentía, separada por una línea tan fina de la temeridad que en algunas ocasiones los límites quedan difusos. Esto se debe a la necesidad de anteponer a los demás sobre sí mismo, terminando accidentado más veces que menos. Se muestra amable con todos los que le rodean, sin embargo, la firmeza parece no abandonar nunca su rostro y puede llegar a malinterpretarse por un mal temperamento. Aunque es un fiel devoto de su gobierno, al que se siente tan unido que comenzó a pensar en sus integrantes como una especie de mentores a los que admirar, su sentido de la justicia prevalece, provocando que, ahora que la moralidad de las esferas más altas es más bien dudosa, se vea envuelto en un dilema para el cual aún no ha encontrado solución.
✦ FC: Bob Morley
ESTADO: Reservado

✦ Nombre: Jenoah Spadaro.
✦ Edad: 19 años
✦ Historia: Hace más de una década, la familia Spadaro fue víctima de una terrible tragedia. Cuando circulaban las carreteras del norte en uno de sus urgentísimos viajes de negocios, un alud sepultó el vehículo del matrimonio bajo la nieve, dejando atrás a su único hijo. Huérfano a la corta edad de dos años, Jenoah no posee ningún recuerdo de sus padres. Fue criado por su abuela, Francesca, bailarina retirada y mujer de apariencias. Así pues, el joven creció con la vida que se espera de todo joven noble, clases de etiqueta, aprender a identificar todo tipo de cubertería, cómo emprender buenos negocios, y otra infinidad de conocimientos (a su parecer) inútiles. Todo aquello iba implícito en la crianza de los descendientes de alguien con semejante fortuna, pero su abuela incluyó el ballet como bonus en su formación, la única parte de su educación que el pequeño disfrutaba realmente. Se convirtió con rapidez en un elocuente bailarín, dedicado como nadie esperaría de un chiquillo de tan corta edad. Tras los muros, el joven Spadaro siempre se mostraba educado y correcto, siendo consciente de que, al ser el único heredero del apellido, algún día habría de encargarse de su propia subsistencia. Buscaba, más allá de esto, enorgullecer a su abuela, siendo ella la persona que más se estimaba. Así pues, cuando esta falleció mientras dormía, el muchacho perdió toda motivación. Si antes estaba decidido a preservar el honor de la familia, ahora no sabía qué rumbo tomar ni qué decisiones eran las correctas o, en otras palabras, las que su difunta abuela hubiese tomado de estar allí. Dejó de lado todas las obligaciones de las que había prometido ocuparse cuando era aún más joven, y se dedicó única y exclusivamente al baile y al causar problemas. Se tomaba ambos hobbies con la misma seriedad. Aún hoy, sin nadie que le vigile, Jenoah vive a sus anchas, haciendo uso de su educación únicamente cuando le favorece.
✦ Personalidad: A simple vista, Jenoah es siempre percibido como un malandrín de mucho cuidado, impresión causada habitualmente por su apariencia física o descuidada forma de vestir. No obstante, posee una educación fascinante, propia de un príncipe de cuento; simplemente decide no hacer uso de ella, considerando que vivir condicionado no es vivir, y mucho menos una buena forma de divertirse. Puede resultar tan grosero como encantador, la faceta que opte por mostrar depende únicamente de la actitud de su interlocutor. Es impulsivo por naturaleza, y tiende a canalizar toda esa energía en el baile, siendo éste una forma de recordar la importancia de mantener el control de vez en cuando para no perder el norte por completo. No es un chico especialmente sensible o sentimental, y aunque sí le es sencillo el relacionarse con otras personas, no tiende a apegarse a ellas con facilidad; principalmente porque nadie suele resultarle tan interesante a golpe de vista.
✦ FC: Eric Nam.
ESTADO: Libre

✦ Nombre: Ezekiel "Zeke" Jones.
✦ Edad: 21 años.
✦ Historia: El menor de los Jones nació en un gran hospital y se crió en el lecho de una familia adinerada, tras sus otros dos hermanos mayores, con los cuales su relación siempre había sido tensa. Su madre era la única que demostraba que su hijo le importaba y esto, cómo no, le afectaría.
Su infancia, a pesar del maltrato psicológico de su padre y la marginación por parte de sus hermanos, fue medianamente normal. Trataba de estar fuera de aquella casa todo el tiempo que el día le permitiera. Es más, si se ponía enfermo, fingía estar bien tanto como para salir de aquel ambiente como para no preocupar a la persona que más quería, quiere y querrá en su vida: su madre.
No le faltaba nada a nivel material, pues todos los juguetes y electrónica que había pedido le habían sido dados sin problema alguno. ¿Y de qué le serviría? Obviamente, no compensaría la falta de cariño. Le hubiera gustado estar todo el día con su madre, pero la gran cantidad de dinero que poseían no se obtenía solo.
Su padre era un reconocido general, por lo que, para el menor de los Jones, debía ser un honor para él llevarlo. No era para nada así: lo repudiaba. Todo el mundo le trataba con respeto cuando se enteraban quién era su padre, incluso se había ganado la fama en el colegio e instituto gracias a esto.
Cuando Zeke cumplió los quince años, precisamente el día de su cumpleaños, su vida dio un giro de 360°. Quién le iba a decir que la persona que más necesitaba en su vida iba a abandonarlo. Tras llegar del instituto, entró emocionado en la casa, porque su madre siempre pedía un día libre en el trabajo cuando alguno de sus hijos cumplía años. Iba a tenerla para él durante todo el día. Además, en las clases se lo había pasado genial junto a sus compañeros y sabía que nada ni nadie le iba a fastidiar el día. Nadie. Nadie es exactamente quien le estaba esperando en casa. Su padre estaba pegando gritos al teléfono y sus hermanos estaban observándole sin comprender qué estaba ocurriendo. Cuando el hombre colgó, se giró para mirar a los tres jóvenes y les dio la horrible noticia de que habían sido abandonados por su propia madre. ¿El por qué? Ni si quiera Zeke lo sabía. Creía que era medianamente feliz y, sobre todo, que le importaba.
Pasado un año, su padre se puso cada vez más insoportable y mandón, por eso los más mayores de los Jones se fueron a vivir a un piso compartido, dejando a su hermano menor con su padre. ¿Resultado? Le obligó a entrenar para entrar a los 18 años a las Fuerzas Armadas, sin tener en cuenta lo que el muchacho de verdad quería. Cada vez iba acumulando más odio hacia su padre, pues solo lo utilizaba y lo trataba peor que peor. Finalmente, entró en las Fuerzas Armadas a los 18. Aunque no hubiera dado la talla, tenía enchufe gracias a su figura paterna. Pero el problema era que él no quería tener nada que ver con susodichas, por eso abandonó en tan solo un año, y a su padre también, y se fue a vivir con su tía paterna. En cuanto a la economía, con susodicha los lujos se le acabaron. Esta era prostituta y se pasaba el día fuera de casa. Claro, ella no iba a mantener a un vago. Le dijo que saliera a la calle e hiciera algo útil.
A raíz de esto, tuvo que salir todos los días a la calle sin conseguir nada de dinero. Estaba harto. Haría lo que fuera por conseguir dinero. Por eso, cuando se topó con un hombre que le ofrecieron un trabajo como sicario —pues reconocieron al chico como hijo de Wallace Jones, el padre de Zeke— tras ver sus aptitudes físicas. Era rápido y silencioso. También tenía un buen manejo de las armas. Este trabajo no duró mucho, pues sintió que le mangoneaban tal como su padre lo hacía, por eso fue a un nivel mayor. Actualmente, es un mercenario apodado "Reaper" y nadie conoce la verdadera identidad de este, que se oculta tras una capucha roja cuando le contratan para acabar con la vida de alguien. Gracias a este trabajo, pudo comprarse una casa para sí solo.
✦ Personalidad: Ezekiel no es mala persona, a pesar de que sus familiares le demostraran lo contrario y de todos los asesinatos llevados a cabo, además de las notas amenazantes que le pedían que mandara. Siente remordimiento, porque es una persona empática, por eso se juró que nunca haría daño a alguien que no le dijeran que matara o que no tuviera intenciones de hacerle daño.
Al moverse por las calles, ha aprendido que no debe confiar en todo el mundo tan fácilmente. No tiene cinco años, sabe cuidarse por sí solo, pero es consciente de que podrían engañarle. Al igual que esa gente, Zeke ha recurrido muchas veces al empleo del buen humor para llegar a ganarse la confianza de las personas y así conseguir lo que quiere. Nunca se sabe si trata bien a quien tiene delante de manera natural o porque quiere conseguir algo de él/ella.
Es, prácticamente, como una tumba en todo lo referido a confidencias. De todas maneras, ¿a quién podría contarle los secretos más oscuros de cada persona?
Adora el humor. Lo utiliza como barrera, para que no le vean "triste" y como a una presa fácil. Lo mejor que tiene es su vis cómica. Pero esto no quiere decir que no tenga sus momentos, en los que prefiere estar solo. O, al menos, eso entiende, porque no recuerda lo que era que alguien le diera cariño.
FC: Nick Robinson.
ESTADO: Ocupado

—Nombre: Blooregard “Bloo” Meyer.
—Edad: 18 años.
—Historia: Bloo nació en medio de la tormenta económica de su familia. La tienda de ropa que los Meyer habían llevado por generaciones estaba viniéndose abajo por las materias que reemplazaban los cristales, más baratos. Creció siendo el hermano del medio, con lápices y pinturas de segunda mano, y viviendo en los barrios bajos, ayudando de cualquier manera posible a sus padres, los cuales a pesar de sus bajos recursos, intentaban darle todo a sus hijos. Sin embargo, algo cambió cuando el moreno tenía ocho: una empresa internacional comenzó a comprar sus diseños para venderlos, lo que rápidamente les llevaría al éxito, logrando ganar mucho más dinero y para cuando Bloo cumplió once, se mudaron a una casa más grande, en los barrios altos, podía comprar los materiales de arte que quisiera, sin tener que preocuparse de cuánto costaban, podía viajar de un país a otro si quería. Sin embargo, él nunca olvidó de dónde venían, y lo que habían tenido que pasar para llegar a donde se encontraban. A través de los años y a pesar de su sociabilidad, nunca pudo sentir a alguien que realmente sintiese que fuese su amigo, o incluso amante; al final solía caer en cuenta de que estaban interesado en él por su dinero, su familia o sólo querían reírse de él, pero aún así siguió intentando hacer amigos, o al menos conocidos. Actualmente se encuentra debatiéndose qué estudiar, y ayudando a sus padres en algunos asuntos del negocio familiar.
—Personalidad: Aún siendo un chico más bien introvertido, Bloo disfruta de conocer personas. Es educado y humilde, y no pierde los nervios fácilmente. Confía demasiado rápido en la gente, lo que le suele traer problemas, pues se encuentra con las personas equivocadas, las cuales lo acaban traicionando, o simplemente son interesadas por su familia, pero aún así, él sigue intentándolo, y tratando de entender a los demás. Risueño y de hogar, le gusta ayudar a las personas, si en cualquier momento tiene la oportunidad de hacerlo, lo hará.
—FC: Troye Sivan.
ESTADO: Ocupado

– Nombre: Baxter Jackson.
– Edad: 22 años.
– Historia: el joven se crió en una familia humilde en la zona más pobre de Washington, en los vecindarios subterráneos, para ser más específicos. Vivía allí con sus hermanos y hermanas, y su madre. ¿Su padre? Bueno, podría decirse que realmente no convivía con ellos. Se pasaba todo el día trabajando para poder llevar dinero a aquella casa y que todos sus hijos pudiesen tener algo que comer. La vida en aquella zona de la ciudad no era ni mucho menos sencilla. Y su progenitor lo sabía mejor que nadie. Aunque, a pesar de aquello, no es que hubiese tenido una niñez difícil, había tenido todo lo deseado en el momento que se podía y nunca pasó hambre. Sus padres habían dado todo porque a ninguno le faltase nada. Cuando todo se comenzó a torcer fue cuando llegó la adolescencia del joven. Cualquier chico de 14 años se dejaba influenciar con rapidez, con tal de dar el cante y hacerse respetar en aquellas difíciles calles. Y Baxter no fue menos. Por eso mismo acabó haciéndose amigo de una banda que no le hizo bien en absoluto. Apenas se pasaba por casa, se pasaba el día colocado y metiéndose en peleas, como si aquello le sirviese de algo. Lo único positivo de aquella época tan perjudicial para él fue la gran pasión que desarrolló por el arte. Por el arte en la piel, específicamente. A la edad de 15, se hizo su primer tatuaje, y desde ese momento, cada centímetro de su cuerpo, se convirtió en un lienzo. En su propio lienzo. Las ganas de empezar a tatuar a otras personas e incluso a sí mismo no tardaron demasiado en florecer dentro de él. Desde pequeño se le había dado bien dibujar, por eso no había ningún problema. Le apasionaba aquello. Lo que necesitaba, era una máquina de tatuar. La cual no tardó en fabricar él mismo, de forma casera y algo cutre, pero servía. Y así fue, como comenzó a sacarse algo de dinero él mismo, tatuando a los demás. Dándose cuenta que aquello realmente le gustaba, le llenaba. Los tatuajes de su cuerpo crecían, y crecían. De forma desmesurada. Y con el dinero que ganaba, conseguía ayudar a sus padres y hermanos. Pero a pesar de esto, seguía en aquella banda que tan mal le hacía. No fue hasta que cumplió los dieciocho años que se fue de casa, ya no quedaba ninguno de sus hermanos, y de esta forma sus padres no tendrían que pegar tantos gastos. Había estado ahorrando durante bastantes años para poder cumplir uno de sus sueños: abrir una tienda de tatuajes. No tardó demasiado en ocurrir, pudo abrirla. Y durante los primeros meses aquello fue genial, ganaba dinero y trabajaba haciendo lo que más le gustaba: tatuar a otras personas. Hacer arte en pieles ajenas. Hasta que pasó lo inevitable: una mañana, al dirigirse hacia la tienda como era costumbre cada día, la encontró destrozada. Cristales rotos, máquinas de tatuar desaparecidas, y gran parte del dinero robado. Todo su sueño, todo por lo que había luchado, lo que había conseguido montar él solo, había sido destrozado. De la noche a la mañana, porque sí. Aquello realmente le devastó. Con el poco dinero que le quedaba, consiguió alquilar un apartamento nuevo, muchísimo más reducido y pequeño. Y volvió a su máquina de tatuar casera. Aunque, las ganas de seguir con aquello que tanto le apasionaba, se habían esfumado. Una brisa se las había llevado, como su tienda. Como tantos años de esfuerzo. Jamás supo quién o quiénes fueron, ni si quiera si fue algo vengativo o incluso el propio gobierno lo había planeado. Pues, Baxter, no era precisamente un chico que no llamase la atención. Ya había participado en varias manifestaciones y era muy fácil reconocerle. Solo sabe, que algún día descubrirá la verdad. Y hará lo que sea para vengarlo. Para vengar su sueño.
— Personalidad: Baxter es un chico cuanto menos impulsivo. Se deja guiar por sus instintos y lo que sienta en determinado momento. Por eso mismo podría decirse que su carácter fluye, según el contexto y como se sienta. Pero de normal, es un chico bastante "enrollado", por definirlo con la palabra más adecuada y fuera de tecnicismos. Eso sí, cuando quiere, es bastante borde y seco. Según como se sienta y se haya despertado, como siempre. Es fácil echarse una risas con él y tener conversaciones bastante interesantes y a veces sin ningún sentido. Por supuesto, es el chico más adecuado para liarla o hacer cualquier vandalismo. Le gusta demasiado sentir la adrenalina en su cuerpo y este tipo de actos hacen que esta florezca. Como si de una droga se tratase para él. Según lo que le transmita la persona, puede confiar muy rápidamente o por lo contrario, no hacerlo nunca. No le gusta definirse, piensa que es limitarse. Por eso mismo no hay mucho más que decir del joven. Lo mejor es conocerle, y sorprenderse por como es en realidad y lo que esconde.
— FC: Jason Santore.
ESTADO: Ocupado.

– Nombre: Jax Martell.
– Edad: 34 años.
– Historia: Teniendo el mundo prácticamente a sus pies desde bien joven y con una infancia envidiable, Jax aspiraba a tener un futuro perfecto. Y era normal debido al alto estatus social de su familia, quienes eran conocidos en la ciudad por la amplia posesión de empresas y las exuberantes ganancias que obtenían de las mismas.
Con toda la presión de mantener la importancia y el poder de su apellido a sus espaldas, el menor de los Martell fue el mejor de su promoción en los estudios. Tenía que serlo sí o sí, y aquello hizo que poco a poco todo lo que hacía Jax se convirtiera en una obligación sólo para satisfacer a su familia. Pero debido a su timidez y a la educación que le habían impartido, no supo cuándo quejarse o reclamarle a sus padres una vida normal.
Fue cuando alcanzó la mayoría de edad cuando el chico abrió los ojos y consiguió salir de aquella burbuja en la que sus padres afirmaban 'protegerle.' Se dio cuenta de que todo no era como parecía y que detrás de la fortuna de su familia, habían incontables delitos que perseguían al apellido Martell. Sólo supo de aquello porque sus padres lo habían querido así, y porque les convenía que el chico fuera lo suficientemente mayor como para que pudiera cargar con las deudas de su familia, sin tener nada que ver con todo aquello.
Su familia entera entró en la cárcel y las empresas acabaron en poder del banco, pero eso no significaba que Jax acabara limpio y sin ningún antecedente por los crímenes de su familia. Fue completamente al contrario, pues sus padres se aseguraron de hacerle la vida imposible antes de ingresar en prisión. Cargaron a Jax con otras cuantas deudas, a pesar de que el chico nunca tuvo nada que ver con eso. Sin dinero y perseguido por la justicia, se vio obligado a desaparecer del país con la ayuda de unos buenos amigos de sus padres, quienes tenían un puesto importante en el gobierno.
Así fue como el británico acabó en Washington, con veintidós años y sin absolutamente nada. Pero gracias a los conocimientos adquiridos en todos los años de estudios intensivos, no se le hizo difícil encontrar trabajo y adaptarse a la complicada y distinta forma de vida de la ciudad.
– Personalidad: La traición de su familia y la dura adolescencia que ha vivido debido a la poca importancia que le daban sus padres, desencadenó lo más característico de Jax; su sarcasmo.
Suele comportarse así con todo el mundo, da igual si tenga confianza con esa persona o no. Añadiéndole el humor y la simpatía que irrada el Martell, siempre se le ha hecho fácil conocer a gente, haciéndole sociable y extrovertido a más no poder. Pero el que esté de buen humor casi siempre no signfica que cuando alguien le saca de quicio mantenga esa simpatía, pues es todo lo contrario. Tiende a ser bastante impulsivo, aunque intenta controlarse, por eso es raro verle enfadado.
El ser narcicista y egoista parece ser algo de familia, y son dos características que destacan bastante de él.
– FC: Joseph Morgan.
ESTADO: Ocupado.

– Nombre: Hugo Kapoor.
– Edad: 26 años.
– Historia: Hugo quedó desamparado a la edad de once años, tras perder primero a sus padres y, un año después, a su abuela, tutora y guardiana tanto suya como de su hermano Ajay tras el accidente de sus padres. El joven se vio obligado a cuidar del pequeño, que por aquel entonces tenía apenas el año de vida. Vendió la casa en una buena zona de adinerados donde vivían con la anciana antes de su muerte, para poder mantenerse, pues no tenían muchos más ahorros con los que comprar comida o ropas de abrigo. Vagabundeando de aquí para allá, Hugo se las apañaba para subsistir como buenamente podía, robando carteras en las estaciones de bus y vendiendo coronas de flores, pues siendo tan niño había poco más que pudiera hacer. Obtuvo su primer trabajo real con trece años. Una amable señora del vecindario más acomodado de la región les acogió a cambio de que el mayor de los hermanos sirviese en la casa. Ambos crecieron bajo la custodia de su huésped, y allí Hugo aprendió todo lo que un buen criado debe dominar. Cuando la señora de la casa enfermó, el muchacho estuvo ahí para ella, y al encontrarse muy débil con el tiempo, ésta escribió una carta. Le dio instrucciones al mayor de los hermanos para que se presentaran con ella en uno de los hoteles más frecuentados por los prestigiosos tras su muerte y la entregara personalmente al director de la cadena. Gracias a lo que sea que la difunta escribiera en el sobre, Hugo y su hermano fueron aceptados entre el personal del hotel como mayordomos a la edad de 18 y 9 años, y allí llevan trabajando y viviendo desde entonces.
– Personalidad: Hugo es un chico que sabe comportarse como los demás necesiten que se comporte. Cuando se trata de un evento importante, o del trabajo diario, es serio y eficiente; pues le ha costado mucho esfuerzo alcanzar tal nivel de vida, y no está dispuesto a echarlo a perder por tonterías. Es, sin embargo, un muchacho muy sociable y divertido, carácter que ya poseía de niño y se amplificaron con los años gracias a la necesidad de mostrarse simpático y vivaracho frente a los huéspedes. Tiene la paciencia de un santo y rara vez pierde los estribos, siendo la sensatez una de sus mayores virtudes. Aunque no le resulta difícil hacer nuevas amistades, con quien más le gusta estar es con su hermano, a quien quiere y protege con todo lo que tiene y es. Hugo siempre ha estado ahí para él y tiene muy claro que el bienestar del pequeño es siempre su prioridad.
– FC: Dev Patel.
Estado: LIBRE.

– Nombre: Ajay Kapoor.
– Edad: 10 años.
– Historia: Ajay nace en el centro urbano de Washington, siendo él el hijo menor de la familia Kapoor, la cual parecía ser perseguida por la desgracia. Sus padres fallecieron en uno de los incendios que una revuelta subida de tono en las urbanizaciones subterráneas provocó mientras visitaban la zona, y poco después también lo hizo su abuela, quien había asumido el papel de madre pese a ser extremadamente anciana. Ésto no le quita el sueño, pues apenas era un bebé cuando sucedió todo y no tiene memorias de aquellos días fatídicos en los que su hermano mayor, Hugo, se veía obligado a trapichear y robar para garantizar la supervivencia de ambos. No tuvo un hogar físico hasta que cumplió los cuatro años, y fue en aquella enorme mansión donde finalmente lo encontró. Fue entonces cuando empezó a adquirir un sentido del ser y capacidad para atar cabos. Mientras su hermano trabajaba, correteaba alegremente por los salones. Las señoras de la casa intentaron colocarle mil trajes diferentes, pues era lo que los niños debían llevar, a lo que respondía con gritos y pataletas, negándose en rotundo a responder a las vestiduras formales y todo lo que tuviera que ver con ellas. Siendo un niño revoltoso y extremadamente curioso, dotado de una gran imaginación, desarrolló una gran devoción por los disfraces y todo lo que tenía que ver con la costura; asi se pasaba la mayor parte del tiempo envuelto en vestidos pomposos o trapos viejos cosidos entre si de mala manera. La dueña de la casa no tuvo inconveniente, alegando que los vestidos y los disfraces le sentarían tan bien como cualquier traje de chaleco. Cuando llegaron al hotel, tuvo que aceptar un uniforme, a su parecer, terriblemente aburrido, pero se conforma con poder cambiar a un estilo más llamativo cuando su turno finaliza. Se dedica sobretodo a coser los dobladillos de las cortinas o los uniformes estropeados.
– Personalidad: Es un muchacho activo, como cualquier otro crío de su edad. Rara vez para quieto y, aunque su hermano insista en que debe guardar distancias con la gente de clase superior a él, le cuesta de sobremanera, ya que socializar con las personas distintas a él le resulta fascinante. Curioso como el que más, le encanta explorar los alrededores del hotel y colarse por todos los recovecos a su alcance. Otra de sus pasiones son los libros, pese a que prefiere escuchar las historias que leerlas él mismo. No es lo que uno definiría como una gran ayuda en el hotel tanto como es un estorbo para los trabajadores, pero la eficiencia de su hermano lo compensa. Además, el niño da un halo de alegría a todos los que trabajan en el lugar, por lo que nadie es nunca capaz de reprocharle nada al pequeño. Mantiene una estrechísima relación con su hermano, en quien confía para absolutamente todo.
– FC: Sunny Pawar
Estado: LIBRE.

– Nombre: Lorelei
– Edad: 22 años
– Historia: Lorelei nace hija de la unión ilegítima entre una mujer de buena posición económica y uno de aquellos cualquieras que su padre, dueño de una industriade gran magnitud, tanto despreciaba. Su progenitora se dejó llevar aquella noche, y ella fue el resultado. La mujer fingió que la criatura que cargaba en el vientre era un niño descendiente de su actual pareja, y la mentira se sostuvo con facilidad hasta el nacimiento del retoño, donde aquellos ojos de mirada gélida delataron su naturaleza de bastarda. La mujer y su familia sintieron tanta vergüenza que la abandonaron a su suerte en las aguas de un río que desembocaba en el océano y anunciaron a sus círculos sociales que aquel niño había nacido muerto. Lorelei fue encontrada por una mujer muy humilde, antigua criada de señoras aristócratas que hacía ya varios años se ganaba la vida tejiendo cestos en un mercado, pues al ser ciega y anciana nadie la consideraba de utilidad. La anciana la crió, no como una hija, sino como una aprendiz. La nombró Lorelei, como la figura mitológica de los pueblos nórdicos, pues la había hallado entre las rocas del río y alegaba que con aquellos ojos llevaría a los hombres a su perdición. La relación entre ambas era estrecha pero siempre fundada en un profundo respeto, lo que la anciana decía, Lorelei así lo hacía. Así pues, cuando ésta la declaró poseedora de un cuerpo de mujer la cedió a los pescadores más adinerados a cambio de un buen dote, asegurándose una vida acomodada, libre de rasguños y mimbre rasposo. En el corazón de Lorelei se asentó una terrible sensación de abandono, aún habiendo sido consciente desde su más tierna infancia de que el momento de saldar su deuda con aquella mujer, que la había rescatado, criado y enseñado todo lo que sabía; llegaría eventualmente. Durante los primeros días, la muchacha pareció olvidar todo lo que su anciana institutriz le había enseñado durante más de una década, y se alzaba contra aquellos a los que debía pagar respetos una y otra vez, provocando el descontento de sus nuevos señores. Para hacerla entrar en cintura, estos la sometieron a una retahíla de castigos tan violentos como humillantes, encerrada en la bodega del navío familiar durante semanas, sin ventanas ni relojes que le dejaran discernir el día de la noche. Los hombres que susurraban detrás de la pared hablaron de “romper el alma”, como hacían los cazadores con sus canes salvajes que no acataban las normas y debían ser domados. Reducidos a nada y posteriormente moldeados a gusto del consumidor. Aquella misma técnica azotó a la muchacha durante meses, hasta que el brillo de la resistencia abandonó su mirada y adoptó un carácter sumiso y afable con quienes visualizaba como a sus superiores. Desde aquel día todo fluyó como la seda, la muchacha servía a sus señores en las labores domésticas y prestaba sus servicios como dama de compañía cuando estos lo solicitaban, sin presentar problemas ni destacar entre la multitud o las otras jóvenes sirvientas cuando se celebraban festines. Su vida transcurrió sin pena ni gloria, sin fechas señaladas o episodios que ella considerara como desagradables durante los próximos dos años. Sin embargo, todo tomó un giro inesperado una noche, tras una magnífica celebración en honor a la mayor captura de crustáceos del año. Un grupo de hombres solicitaron la presencia de una de las más jóvenes criadas, que regresó a la sala, donde las criadas se reunían para retocar sus trajes y adornar sus cabellos, alterada y llorando a lágrima viva. Aquello despertó en la joven un sentimiento que no reconocía, frialdad y rabia y un deseo de venganza irrefrenable que le devolvió a sus primeros días de una violenta sacudida que no fue capaz de contener. Al haber caído rendidos bajo los efectos del vino y otras bebidas todos los presentes, Lorelei se hizo con la navaja que el patriarca de la familia utilizaba para destripar pescados y sirvió justicia con ella. Sin decir palabra a nadie ni causar revuelo regresó a sus aposentos, donde durmió en paz. Cuando el día llegó, fue testigo junto a las demás chicas de la escena, horrorizada y sin recordar que la autoría de semejante masacre se atribuía a ella únicamente. Nadie sospechó de la joven sumisa que paseaba entre la gente como una presencia fantasmal, así que sencillamente fue despedida junto a las demás, con un buen dinero en el bolsillo para evitar que se fueran de la lengua con la escena que habían atestiguado. Con ese dinero tomó el primer bus que apareció frente a ella, abandonando los parámetros de la costa y sumergiéndose de golpe en el núcleo urbano e industrial que era Washington. Allí encontró trabajo en una parada del mercado, donde vende cestos y productos artesanales que las señoras adineradas encuentran “encantadores”, por lo que no le va nada mal y puede permitirse pagar un estudio menudo en un barrio marginal, aunque por lo menos sus ventanas dejan entrar la luz del sol, cosa que agradece.
– Personalidad: Lorelei siempre fue una joven callada. Nunca le había gustado llamar la atención, puesto que se le ha enseñado a bajar la mirada y no ser respondona, y ha interiorizado a la fuerza lo que sucede cuando le llevas la contraria a los poderosos. Es profundamente empática, y el dolor ajeno es algo que odia ver, pero siempre suele anteponer su bienestar al del resto por puro instinto de supervivencia. Sumisa y educada, se le ha instruido en el protocolo más rígido y conservador con tal de complacer a los que requieren su presencia. Tanto en el pasado como en el presente, Lorelei se “codea” con ricachones y personas influyentes, por lo que desde su aparente naturaleza inocente y atolondrada goza de un amplio abanico de triquiñuelas para poner el oído y recopilar secretos sucios que a nadie le conviene que salgan a la luz. No es la primera vez que extorsiona a cambio de más dinero o más joyas, y se ha ganado una reputación entre los vecinos del barrio como la “susurradora”, pues solo con su mirada fría y palabras hábiles ha aprendido a atraer a clientes poderosos hacia sus redes.
Si bien muchos la han tomado por ignorante debido a su naturaleza callada y tranquila, Lorelei es en sí misma una contradicción. Le teme a las represalias de la rebeldía, pero existe en ella una astucia inacabable y puede resultar tremendamente retorcida bajo su máscara de bondad y buenos modales. Más allá de toda fachada, hay una parte de ella que dormita, y si se le lleva al extremo arde con tal fuerza que, como la noche de la fiesta, puede resultar en violentos finales para quien la contraríe.
– FC: Nastya Kusakina
ESTADO: Libre